Acupuntura

 

 

¿Qué es la Acupuntura?  

La acupuntura es un antiquísimo método terapéutico chino, que reposa sobre una tradición varias veces milenaria y que era hasta el siglo pasado, el método que utilizaba un tercio de la humanidad para curar sus enfermedades.

Este tratamiento se basa en la acción que ejercen finísimas agujas metálicas, que se introducen en ciertos puntos de la piel.

El nombre acupuntura proviene del latín “acus”: aguja, y “punctura”: pinchazo. El método utiliza determinados y bien precisos puntos de la superficie del cuerpo que, cuando son pinchados exactamente al milímetro, provocan por intermedio de la estimulación del sistema nervioso, una respuesta especifica de los órganos internos, de la circulación y en la totalidad del estado funcional del organismo.

Si bien la acupuntura ha demostrado su efectividad en relación con diferentes enfermedades, su aplicación no ha dado resultados en otros casos y es francamente improcedente en algunos mas. Es por esto, que el ejercicio de la acupuntura debe de ser hecho por profesionales médicos idóneos con una sólida y honesta formación clínica, a quien usted debe de consultar si su enfermedad puede ser tratada con acupuntura, pero obviamente no debe esperar milagros de esta ciencia milenaria, pero si curaciones francamente espectaculares.

A primera vista este método parece inexplicable, pero la ciencia ha comenzado a arrojar luz sobre su mecanismo de acción, aunque se encuentra lejos de una explicación amplia y total. Pero la experiencia cotidiana en el consultorio nos muestra que la eficacia de las agujas es muy grande y que los éxitos, que observamos a diario, se traducen muchas veces en positivas formas de mejoría y curación.

Los beneficios de la acupuntura se han demostrado, con el mayor porcentaje de resultados positivos, concretamente en los casos de:

 

             jaquecas, dolores de cabeza crónica, neuralgias del trigémino

             cólicos intestinales, gástricos y uterinos, hiperacidez, estomacal (ulcera de estomago o duodeno),

                 constipación, mala digestión.

             dolores y contracturas musculares, calambres, esguinces, lumbago, ciática. Caídas o golpes

             insomnio. Stress con alteración emocionales y cambios de carácter y/o humor. Depresión. Síndromes

                depresivos. Palpitaciones.

             trastornos circulatorios periféricos, (manos o pies fríos o que se duermen).

             catarro de vías respiratorias superiores, sinusitis. Enfisema.

 

En segundo lugar, debe mencionarse la artritis, asma, hipertensión renal o nerviosa, etc., Con resultados más inciertos.

Resulta realmente difícil mencionar todas las enfermedades donde acupuntura puede producir curaciones o mejorías francas, puesto que el factor individual es mucha veces decisivo y los síntomas que se presentan en nuestra práctica médica cotidiana no pueden definirse con el nombre de una enfermedad.

Como resultado del tratamiento aparece, en casi todos los casos, una gran sedación, un aumento de la vitalidad, una mayor capacidad de trabajo y una alegría de vivir, que caracteriza la verdadera salud.

La acupuntura representa una terapéutica individual y no Standard, puesto que cada caso debe de ser interpretado de acuerdo con las características propias del paciente, para oponerle una combinación de agujas completamente especifica.

Esto requiere, a menudo, tanto de parte del paciente como del médico tratante, mucha paciencia y concentración.

El método es totalmente indoloro. La duración del tratamiento es variable y depende de factores individuales. Debe de contarse con un promedio de 10 sesiones (entre un mínimo de 5 y un máximo de 15). En algunos casos son necesarias más de una serie de sesiones.

Un enfoque totalizador, que entienda al paciente como una persona y no solo un conjunto de síntomas, no desdeñara recurrir a los beneficios de la medicina clásica, pero tampoco ignorara los aportes de la acupuntura, porque ambas actuando juntas son más.

Esta forma terapéutica ofrece una ventaja adicional, ya que al no ingerir drogas, no produce intoxicaciones en el paciente, y las posibilidades de curación son mayores y más rápidas.

El reconocimiento de la necesidad de regresar a un ejercicio humanista de la medicina tiene mucho que ver con el auge de la acupuntura. Los avances de la tecnología y la consiguiente especialización, hicieron que en muchos casos se olvidara el viejo adagio acerca de que “no existen enfermedades, sino enfermos”.

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